sep 112011
 

Quiero aplicar Scrum en mi empresa, pero no tengo las condiciones necesarias para empezar”. ¿Cuántas veces no hemos oído esto? ¿Y qué hacemos? ¿Esperar a tener todo lo necesario para comenzar la implantación? ¿Y si no es posible? Creo que se puede avanzar sin tenerlo todo “controlado”. Si tienes un ratillo me gustaría explicarte cómo lo veo.

Si esperas encontrar aquí una receta en plan “10 pasos para implantar con éxito Scrum en tu empresa” no hace falta que sigas leyendo. Ya me gustaría tenerla para vivir de ella, ahora que Scrum está de moda. No, solo quiero compartir un poco de experiencia y reflexiones sobre este tema. ¿Me acompañas?

El origen

Desde que conocí Scrum, y por extensión el agilismo, he tenido como objetivo su aplicación en mi entorno de trabajo. Creo que estamos casi todos de acuerdo en lo que esta filosofía en general aporta a clientes, a empresas y a los propios desarrolladores.

Este reto es aún mayor en una empresa de servicios “de toda la vida” como la mía (que no es mía, claro), a veces parece una misión imposible. ¿Tenemos que renunciar? Pues va a ser que no. Me parece que no vamos por el camino acertado en la implantación de la filosofía ágil si no logramos algún cambio en las empresas que, a día de hoy, mueven la mayor parte del negocio del desarrollo y mantenimiento de software.

En el entorno de nuestras compañías hay características comunes que sin duda obstaculizan la implantación de metodologías ágiles. Algunas de ellas:

  • Falta de motivación (creo que en parte provocada por la forma de gestión de las empresas pero también por la propia actitud de las personas, pero este es otro tema…).
  • Altísima resistencia al cambio en todos los niveles, incluidos los técnicos, eso de “Esto se ha hecho así toda la vida. ¿Para qué cambiarlo?”
  • Alta rotación en las plantillas.

La implantación del agilismo, y de las buenas prácticas relacionadas, generan dinámicas que ayudan a ir eliminando muchos de los aspectos anteriores:

  • Aumenta la motivación.
  • Permite una mayor flexibilidad y adaptación al cambio.
  • Mejora la comunicación.
  • Aumenta la trasparencia, en todos los sentidos, dentro de los equipos y con el entorno, incluidos los clientes.
  • Y lo que considero más importante de cara a las empresas, aumenta la productividad y la calidad.

Pero para comenzar a trabajar de manera ágil se presupone que los equipos, y por tanto las personas, tienen que estar dispuestas a la mejora, a la comunicación, a la transparencia, a la búsqueda de la excelencia técnica.

¿Entonces? ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

Paso a paso

Tenía, hace un tiempo, un equipo que reflejaba perfectamente los problemas antes mencionados. En coordinación con el jefe de equipo comenzamos a hacer cositas para ver como se iban reflejando en el día a día, si se iba avanzando en el buen camino. Lo primero que implantamos fueron unas reuniones diarias, donde cada uno le contaba al resto de sus compañeros lo que había hecho el día anterior, lo que iba a hacer este día y qué problemas estaba teniendo para hacer su trabajo. ¿Os suena de algo este formato de reunión?

No habían pasado ni dos semanas y ya comenzamos a oír opiniones de “lo buenas” que eran aquellas pequeñas sesiones, cómo mejoraban la comunicación, lo bien que venía saber lo que estaban haciendo el resto de compañeros. En ese momento no tenían ni idea de que esas reuniones eran un artefacto de Scrum, pero resultó que estaban mejorando.

¿Es esto hacer Scrum? Los más puristas supongo dirán que no. Yo, sinceramente creo que sí. Desde el momento en que hemos cogido algo del método, lo hemos aplicado, y vemos que funciona, ¿Por qué dejar de llamarle Scrum? O vale, le podemos llamar como os parezca mejor, pero lo realmente importante es que aporte algo, que funcione.

Hoy son las reuniones diarias, mañana el equipo planifica y estima el trabajo de las siguientes dos semanas, luego dejamos de hacer el famoso “parte semanal de actividades”…

Así, partiendo de un 10% Scrum, podemos ir avanzando hasta el 80%…90%, ¿ha llegado alguien al 100% en una empresa clásica? (Bueno, si lo has conseguido, me parece que ya no es una empresa clásica) En este proceso de día a día, nos equivocaremos, tendremos que deshacer, retocar y sobre todo ser muy persistentes.

En cualquier caso este es uno de los carriles, para facilitar el proceso, en las vías paralelas debemos intentar :

  • Patrocinadores del cambio
  • Formación, coaching
  • Evolución en la aplicación de buenas prácticas de desarrollo

Y otras muchas cosas que seguro que se me escapan y que ayuden, sobre todo, a entender la filosofía de fondo y a cambiar en lo posible la actitud de las personas.

También es importante medir resultados, medir todo lo posible, la motivación del equipo, la calidad del producto entregado, todo lo que sea medible aunque sea de una manera subjetiva. Es la única forma de validar si lo que estamos haciendo funciona, de mejorar, de “vender” la idea cuando veamos una oportunidad.

Mi receta

Bueno, si estás aquí es que más o menos te ha interesado lo que te cuento, así que intentaré resumir “mi receta”:

Cortamos Scrum en cachos, cogemos los más aplicables, si es necesario los retocamos y los implantamos. ¿Progreso? Pues cogemos el siguiente. ¿No hay progreso? Vuelta a empezar. Siempre mirando el objetivo final, el Scrum puro, el ideal.

¿Te gusta este enfoque? ¿No te gusta? ¿Compartimos ideas?